Viaje a New York y Miami en junio de 1999, cuando todavía existian las Twin Towers...
Friday, September 17, 2004
NY 11-6-99
Asunto: NY/7/JMV/diario viernes
Viernes 11/6/99
Temprano tomamos el metro en 7AV y 55ST y haciendo combinaciones y malabarismos cruzamos toda la isla por debajo rumbo al sur hasta down town. Nos bajamos en una estación sobre el Atlántico. Queríamos ir a Staten Island.
Tal como ya he dicho Staten Island en uno de los 5 barrios que componen la ciudad de New York. Es otra isla y está unida al estado de New Jersey por el puente Verrazano. Desde Manhattan hay que llegar en barco. Fuimos en barco. El viaje dura media hora y es gratis, hasta no hace mucho costaba US 0,50 pero ahora es gratis (Gracias Jorge G. por el dato).
Ese viaje tiene dos particularidades: se aprecia Manhattan desde el mar y se pasa muy cerquita de la estatua de la libertad. Fotos y más fotos. En Staten Island compramos dos cafés con rosquitas y desayunamos.
En el viaje de regreso nos encontramos con un cordobés ingeniero en informática que vive en NY desde hace unos 40 años. El hombre iba a trabajar a Manhattan. Vale la pena que transmita algo de lo hablado. Charla mediante fuimos al grano y Susana le preguntó cuánto ganaba él de sueldo.
"Señora, yo gano US 450 la hora pero acá hay un problema y son los impuestos. Un 40% de mi sueldo se va en impuestos señora. De todos modos los pago con satisfacción porque me retornan en todo lo que usted ve señora".
Rápido cual gacela herida mi excell interior hizo plin-caja y arrojó el saldo: ese señor gana US 100.000 mensuales.
"vea señora, acá nadie puede vivir si gana menos de US 600/1000 por semana. Cualquier empleada doméstica o mozo de restaurant gana unos US 1000 a la semana, más propinas".
"Cómo es que se dice en Argentina? ...
(Susana: impunidad)
-eso señora, impunidad; acá eso no existe. El que hace algo malo va preso, así sea el presidente de la nación, y si no vea lo que le pasó a este Bill Clinton con ese asunto sexual".
"Tengo un hijo que es médico".
(Susana: y tiene trabajo?)
"Señora, tiene un muy buen trabajo, es más, ya tenía trabajo antes de recibirse. Acá los buscan desde antes de recibirse".
Por qué usted vive en Staten Island y no en Manhattan?
-"Uuuu señora... en Manhattan sólo viven los ricos. Yo he conseguido una casa frente al mar con dos plantas 5 habitaciones, 3 baños y piscina por US 120.000 cash. Jamás podría yo comprar eso en Manhattan".
"Acá en New York hay de todo y para todos los gustos señora. Allá en Argentina intentaron implantar este modelo a la fuerza y me parece que se han equivocado. Este modelo sólo sirve para acá señora".
"Yo tengo un seguro de retiro que me va a permitir percibir US 40.000 mensuales por el resto de mi vida. Ya estoy en condiciones de retirarme pero no lo voy a hacer" (el hombre tendría unos 50 años).
"En mi casa hablamos el castellano. Les dije a mis hijos: el inglés de la puerta para afuera. No quiero que se nos pierda el idioma señora".
Ya en Manhattan fuimos a la oficina de correos de Wall Street a despachar unas cartas. Hay máquinas expendedoras de estampillas que las entiende magoya más que yo. Finalmente dimos con una empleada portorricana que nos las despachó.
Y ya que estábamos ahí sacamos entrada para asistir a las operaciones de la bolsa de New York en la 20 Broad street. Teníamos 45 minutos de espera; nos fuimos a las Twin Towers y subimos.
Eso es de locos hermanos. Subir al piso 107 del World Trade Center te saca los pelos. El asensor va a 40 kmts por hora y se lo siente en los oídos. Los pisos pasan de a 10... 20/30/40/50/60/70/80... el viaje dura un minuto.
Desde allá arriba se ve toda New York en 360 grados. Fotos, mil fotos. Las personas se ven del tamaño de una cabeza de alfiler y los miles de taxis amarillos dos cabezas de alfiler. Me empeñé en sacar fotos para abajo más que a la distancia. Todo es muy organizado y hay un ejército de empleados que te conducen y guían. Hay un detalle que pinta de cuerpo entero ese pragmatismo de los americanos: al subir te ponen un sello en el dorso de la mano y quedás como una vaca marcada. Las medidas de seguridad tanto en las Twin Towers como en todos lados son extremas. Luego de la bomba que un comando musulman puso hace unos 10 años te revisan hasta los dientes.
Esas Twin Towers (torres gemelas) son donde ya dije entran a trabajar diariamente 60.000 personas en cada una. Un guía de turismo nos dijo que además tienen 12 pisos para abajo y los ingenieros calculan que aguantarían el choque de un jumbo 747.
Ese mismo guía nos dijo algo interesante: "muchos sueñan con poner una bomba en NY, basta ver las películas para imaginarse eso. Poner una buena bomba acá sería dar el batacazo, es por eso que hay tantas medidas de seguridad".
En Wall ST entramos a la bolsa y vimos las operaciones del viernes 11 de junio/99. Han hecho una especie de balcón en planta alta y desde ahí se aprecia todo lo que pasa debajo. Es un enorme recinto totalmente plagado de computadoras y monitores y cientos de operadores que van y vienen agitadamente. Es la bolsa que maneja las finanzas del planeta y la tenés ahí a la vista. Cada broker (operador) tiene una divisa según las compañías que maneja. Los hay con chaleco de color, con una cruz en la espalda, con un birrete o alguna cosa que los distinga entre el mar de gente. Parecen todos disfrazados en carnaval! Todos apurados haciendo negocios. He visto empleados cercados por monitores y teclados comiendo fideos con ketchup mientras atienden a los brokers, algo inimaginable en Argentina. Los neoyorquinos estaban preocupados porque en los días anteriores el Dow Jones se les vino abajo. Parece que ese viernes la bolsa había repuntado y se los veía felices.
Yo no podía creer estar ahí en el lugar de los hechos, en el centro de las finanzas de occidente. No se me escapaba que desde ahí se regula el precio del trigo en Argentina y me daba escalofríos pensar que el precio de nuestro trigo depende de 20 Broad ST. También manejan el precio de la yerba en Misiones Clemente y por poco no manejan el valor de tu auto y tu casa.
Hay otros operadores que son los que aconsejan a los brokers, también distinguidos con sus señas para poder ubicarlos.
Wall Street (cosa curiosa) arranca en una iglesia -la Trinity Church- y tiene unas 3 cuadras de largo. Es como si la Trinity presidiera el pagano mundo de las finanzas.
Qué cosa los gringos... He visto ejecutivos bien trajeados caminando por ahí con un plato de ravioles en la mano y tal como siempre en toda New York un desparpajo que desde Buenos Aires no se puede creer. Ejecutivos en rollers o en bicicleta, gente de traje y zapatillas, hindúes de túnica mezclados con toda la gente, chicos en patines, homeless...
No hay un sólo patrullero a la vista, no police. Estábamos lejos del viernes negro del 29/10/929, este viernes nuestro no hubo suicidios.
El edificio de la bolsa de New York parece un templo: majestuosas columnas y el friso del pórtico ricamente decorado. Antes de entrar ofrecen teléfonos automáticos y películas donde te explican todo y te conectan con la sala de operaciones. Podés ver en los monitores cómo va la rueda y hasta mandar un mensaje a tu personal broker.
Susana se encontró ahí justo a un conocido de La Plata. Tuve que pagarle US 50 ya que ese era el trato: el primero que encontrara a alguien recibía US 50 del otro. Mala suerte Marito.
Almorzamos en Little Italy, en la famosa Mulberry ST, en la vereda y viendo pasar a millones de neoyorkinos de todas las nacionalidades. Antes le dimos una pasada a China Town. Ese rincón italiano ya quedó totalmente cercado por los chinos. Esos chinos son una plaga y se comen todo. Con su paciencia oriental le tuercen la mano a cualquiera, ya pasó en Buenos Aires con el Once: desplazaron a los judíos.
Regreso al hotel en el metro. El metro de NY es inentendible. Tiene 370 kmts. de vías y pasa una cosa muy curiosa: las vías van y vienen o sea que los trenes pasan uno para un lado y otro para el otro por la misma vía. Conecta Manhattan con los demás barrios pasando por túneles bajo los ríos o colgado debajo de los puentes.
Comentario: toda New York es un ordenado desparpajo de la gente que la habita. Cada cual viste y hace la que se le canta. Nadie mira a nadie y todos conviven en perfecta armonía. Se ve a cada paso lo que en nuestra patria llamamos "cualquier cosa". Negra con chino, blanco con negra, chino con blanca, hasta agotar todas las combinaciones posibles. Visten de las maneras más diversas, desde la elegancia parisina más refinada hasta el peor y más absurdo cocoliche. Todo lo que uno ve en la gente es siempre del orden del contraste, uno al lado del otro. Si la palabra "cosmopolita" tiene algún sentido lo haya cabalmente en New York.
Ya ni recuerdo cómo terminamos el viernes 11 de junio. Tal vez hayamos ido a la Brewery de Times Square a tomar unas cervezas. Sí, me acuerdo. Fuimos al hotel a descansar un rato y luego de noche caminamos la 7AV hasta el centro de Manhattan donde Broadway cruza la 7AV y 42 ST.
Estábamos de noche en el centro del universo, donde los rascacielos y las luces de neón te impresionan el mate. Las calles y avenidas eran un mar de gente y de vendedores de todas las cosas del mundo. Vimos un conjunto de bolivianos que tocaban la música del altiplano, vendedores de relojes, mendigos pidiendo, 3 o 4 tipos con cobras descomunales para sacarse uno fotos con esas serpientes en el cuello... un maremagnum de luces y de almas.
Todo es una inmensa locura, un monumento al siglo XX. El dispendio elevado a la enésima potencia; las riquezas y las miserias dándose la mano. Todas las razas del mundo unidas en un ordenado desenfreno. Todas las sexualidades en el cruce de una AV y una ST.
No hay nadie que la haya pintado mejor que el viejo Withman. Ese tipo con sus Hojas de Hierba y ya a mitad del siglo pasado había cantado lo que era e iba a ser New York. Volvelo a leer Trina y te vas a encontrar ahí con tu Central Park y toda esa ciudad a la que tanto amas.
Oh New York!
Viernes 11/6/99
Temprano tomamos el metro en 7AV y 55ST y haciendo combinaciones y malabarismos cruzamos toda la isla por debajo rumbo al sur hasta down town. Nos bajamos en una estación sobre el Atlántico. Queríamos ir a Staten Island.
Tal como ya he dicho Staten Island en uno de los 5 barrios que componen la ciudad de New York. Es otra isla y está unida al estado de New Jersey por el puente Verrazano. Desde Manhattan hay que llegar en barco. Fuimos en barco. El viaje dura media hora y es gratis, hasta no hace mucho costaba US 0,50 pero ahora es gratis (Gracias Jorge G. por el dato).
Ese viaje tiene dos particularidades: se aprecia Manhattan desde el mar y se pasa muy cerquita de la estatua de la libertad. Fotos y más fotos. En Staten Island compramos dos cafés con rosquitas y desayunamos.
En el viaje de regreso nos encontramos con un cordobés ingeniero en informática que vive en NY desde hace unos 40 años. El hombre iba a trabajar a Manhattan. Vale la pena que transmita algo de lo hablado. Charla mediante fuimos al grano y Susana le preguntó cuánto ganaba él de sueldo.
"Señora, yo gano US 450 la hora pero acá hay un problema y son los impuestos. Un 40% de mi sueldo se va en impuestos señora. De todos modos los pago con satisfacción porque me retornan en todo lo que usted ve señora".
Rápido cual gacela herida mi excell interior hizo plin-caja y arrojó el saldo: ese señor gana US 100.000 mensuales.
"vea señora, acá nadie puede vivir si gana menos de US 600/1000 por semana. Cualquier empleada doméstica o mozo de restaurant gana unos US 1000 a la semana, más propinas".
"Cómo es que se dice en Argentina? ...
(Susana: impunidad)
-eso señora, impunidad; acá eso no existe. El que hace algo malo va preso, así sea el presidente de la nación, y si no vea lo que le pasó a este Bill Clinton con ese asunto sexual".
"Tengo un hijo que es médico".
(Susana: y tiene trabajo?)
"Señora, tiene un muy buen trabajo, es más, ya tenía trabajo antes de recibirse. Acá los buscan desde antes de recibirse".
Por qué usted vive en Staten Island y no en Manhattan?
-"Uuuu señora... en Manhattan sólo viven los ricos. Yo he conseguido una casa frente al mar con dos plantas 5 habitaciones, 3 baños y piscina por US 120.000 cash. Jamás podría yo comprar eso en Manhattan".
"Acá en New York hay de todo y para todos los gustos señora. Allá en Argentina intentaron implantar este modelo a la fuerza y me parece que se han equivocado. Este modelo sólo sirve para acá señora".
"Yo tengo un seguro de retiro que me va a permitir percibir US 40.000 mensuales por el resto de mi vida. Ya estoy en condiciones de retirarme pero no lo voy a hacer" (el hombre tendría unos 50 años).
"En mi casa hablamos el castellano. Les dije a mis hijos: el inglés de la puerta para afuera. No quiero que se nos pierda el idioma señora".
Ya en Manhattan fuimos a la oficina de correos de Wall Street a despachar unas cartas. Hay máquinas expendedoras de estampillas que las entiende magoya más que yo. Finalmente dimos con una empleada portorricana que nos las despachó.
Y ya que estábamos ahí sacamos entrada para asistir a las operaciones de la bolsa de New York en la 20 Broad street. Teníamos 45 minutos de espera; nos fuimos a las Twin Towers y subimos.
Eso es de locos hermanos. Subir al piso 107 del World Trade Center te saca los pelos. El asensor va a 40 kmts por hora y se lo siente en los oídos. Los pisos pasan de a 10... 20/30/40/50/60/70/80... el viaje dura un minuto.
Desde allá arriba se ve toda New York en 360 grados. Fotos, mil fotos. Las personas se ven del tamaño de una cabeza de alfiler y los miles de taxis amarillos dos cabezas de alfiler. Me empeñé en sacar fotos para abajo más que a la distancia. Todo es muy organizado y hay un ejército de empleados que te conducen y guían. Hay un detalle que pinta de cuerpo entero ese pragmatismo de los americanos: al subir te ponen un sello en el dorso de la mano y quedás como una vaca marcada. Las medidas de seguridad tanto en las Twin Towers como en todos lados son extremas. Luego de la bomba que un comando musulman puso hace unos 10 años te revisan hasta los dientes.
Esas Twin Towers (torres gemelas) son donde ya dije entran a trabajar diariamente 60.000 personas en cada una. Un guía de turismo nos dijo que además tienen 12 pisos para abajo y los ingenieros calculan que aguantarían el choque de un jumbo 747.
Ese mismo guía nos dijo algo interesante: "muchos sueñan con poner una bomba en NY, basta ver las películas para imaginarse eso. Poner una buena bomba acá sería dar el batacazo, es por eso que hay tantas medidas de seguridad".
En Wall ST entramos a la bolsa y vimos las operaciones del viernes 11 de junio/99. Han hecho una especie de balcón en planta alta y desde ahí se aprecia todo lo que pasa debajo. Es un enorme recinto totalmente plagado de computadoras y monitores y cientos de operadores que van y vienen agitadamente. Es la bolsa que maneja las finanzas del planeta y la tenés ahí a la vista. Cada broker (operador) tiene una divisa según las compañías que maneja. Los hay con chaleco de color, con una cruz en la espalda, con un birrete o alguna cosa que los distinga entre el mar de gente. Parecen todos disfrazados en carnaval! Todos apurados haciendo negocios. He visto empleados cercados por monitores y teclados comiendo fideos con ketchup mientras atienden a los brokers, algo inimaginable en Argentina. Los neoyorquinos estaban preocupados porque en los días anteriores el Dow Jones se les vino abajo. Parece que ese viernes la bolsa había repuntado y se los veía felices.
Yo no podía creer estar ahí en el lugar de los hechos, en el centro de las finanzas de occidente. No se me escapaba que desde ahí se regula el precio del trigo en Argentina y me daba escalofríos pensar que el precio de nuestro trigo depende de 20 Broad ST. También manejan el precio de la yerba en Misiones Clemente y por poco no manejan el valor de tu auto y tu casa.
Hay otros operadores que son los que aconsejan a los brokers, también distinguidos con sus señas para poder ubicarlos.
Wall Street (cosa curiosa) arranca en una iglesia -la Trinity Church- y tiene unas 3 cuadras de largo. Es como si la Trinity presidiera el pagano mundo de las finanzas.
Qué cosa los gringos... He visto ejecutivos bien trajeados caminando por ahí con un plato de ravioles en la mano y tal como siempre en toda New York un desparpajo que desde Buenos Aires no se puede creer. Ejecutivos en rollers o en bicicleta, gente de traje y zapatillas, hindúes de túnica mezclados con toda la gente, chicos en patines, homeless...
No hay un sólo patrullero a la vista, no police. Estábamos lejos del viernes negro del 29/10/929, este viernes nuestro no hubo suicidios.
El edificio de la bolsa de New York parece un templo: majestuosas columnas y el friso del pórtico ricamente decorado. Antes de entrar ofrecen teléfonos automáticos y películas donde te explican todo y te conectan con la sala de operaciones. Podés ver en los monitores cómo va la rueda y hasta mandar un mensaje a tu personal broker.
Susana se encontró ahí justo a un conocido de La Plata. Tuve que pagarle US 50 ya que ese era el trato: el primero que encontrara a alguien recibía US 50 del otro. Mala suerte Marito.
Almorzamos en Little Italy, en la famosa Mulberry ST, en la vereda y viendo pasar a millones de neoyorkinos de todas las nacionalidades. Antes le dimos una pasada a China Town. Ese rincón italiano ya quedó totalmente cercado por los chinos. Esos chinos son una plaga y se comen todo. Con su paciencia oriental le tuercen la mano a cualquiera, ya pasó en Buenos Aires con el Once: desplazaron a los judíos.
Regreso al hotel en el metro. El metro de NY es inentendible. Tiene 370 kmts. de vías y pasa una cosa muy curiosa: las vías van y vienen o sea que los trenes pasan uno para un lado y otro para el otro por la misma vía. Conecta Manhattan con los demás barrios pasando por túneles bajo los ríos o colgado debajo de los puentes.
Comentario: toda New York es un ordenado desparpajo de la gente que la habita. Cada cual viste y hace la que se le canta. Nadie mira a nadie y todos conviven en perfecta armonía. Se ve a cada paso lo que en nuestra patria llamamos "cualquier cosa". Negra con chino, blanco con negra, chino con blanca, hasta agotar todas las combinaciones posibles. Visten de las maneras más diversas, desde la elegancia parisina más refinada hasta el peor y más absurdo cocoliche. Todo lo que uno ve en la gente es siempre del orden del contraste, uno al lado del otro. Si la palabra "cosmopolita" tiene algún sentido lo haya cabalmente en New York.
Ya ni recuerdo cómo terminamos el viernes 11 de junio. Tal vez hayamos ido a la Brewery de Times Square a tomar unas cervezas. Sí, me acuerdo. Fuimos al hotel a descansar un rato y luego de noche caminamos la 7AV hasta el centro de Manhattan donde Broadway cruza la 7AV y 42 ST.
Estábamos de noche en el centro del universo, donde los rascacielos y las luces de neón te impresionan el mate. Las calles y avenidas eran un mar de gente y de vendedores de todas las cosas del mundo. Vimos un conjunto de bolivianos que tocaban la música del altiplano, vendedores de relojes, mendigos pidiendo, 3 o 4 tipos con cobras descomunales para sacarse uno fotos con esas serpientes en el cuello... un maremagnum de luces y de almas.
Todo es una inmensa locura, un monumento al siglo XX. El dispendio elevado a la enésima potencia; las riquezas y las miserias dándose la mano. Todas las razas del mundo unidas en un ordenado desenfreno. Todas las sexualidades en el cruce de una AV y una ST.
No hay nadie que la haya pintado mejor que el viejo Withman. Ese tipo con sus Hojas de Hierba y ya a mitad del siglo pasado había cantado lo que era e iba a ser New York. Volvelo a leer Trina y te vas a encontrar ahí con tu Central Park y toda esa ciudad a la que tanto amas.
Oh New York!
