Viaje a New York y Miami en junio de 1999, cuando todavía existian las Twin Towers...

Friday, September 17, 2004

Miami Beach

Asunto: NY/12/JMV/Miami Beach
MIAMI BEACH
Luego de New York pasamos a Miami, distante 3 horas de avión. Habíamos alquilado un auto desde Bs.As. y nos lo entregaron cerca del aeropuerto. Un Playmouth Breeze rojo fuego con air bags y cambio automático. Vidal: nunca te vi mejor! La chapa: ECO (pomelito) 64P Florida Sunshine State. La mandé al frente a Susana y tuvo que entenderse con el engendro.


Ni me pregunten cómo hicimos para conducir desde el aeropuerto internacional de Miami hasta CollinsAV y la 31ST. Ya ni me acuerdo de esas rutas, autopistas, calles, puentes y avenidas. Eso era un lío fenomenal.

El pie izquierdo no se usa; sólo el derecho: freno o gasolina. Susana parecía la mujer de Fangio y yo le hacía de copiloto.

Tal como en New York, donde los carteles dicen "speed limit 30" los tipos conducen a 30 millas por hora. Donde dice a 15, a 15. Nadie saca los pies fuera del plato.

Y llegamos al Riu Florida, un hotel 4 estrellas de puta madre. Habitación 1036 en el piso 10 con vista al mar, un lujo al cual estoy muy poco acostumbrado. Hasta me daba culpa tanto dispendio. Estuvimos 3 días en Miami y lo pasamos muy bien. Soy un enamorado del agua y meterme en el mar es para mí el mayor de los placeres. Amo más el agua que al bife de chorizo. El mar de Miami es color verde esmeralda, transparente y cálido, sin olas, y la arena es blanca como toda la arena del mar Caribe. Amanece a eso de las 6 hs. y al día siguiente a las 7 ya estaba metido en el agua, media horita tal vez un poco más. Regreso al hotel y a desayunar!

Esos desayunos... uy Dio! -de todo hermano y como en bandeja. Frutas, panes, manteca, mermeladas, jamón crudo, pavo, pollo, ravioles, fideos, salchichas, tocino, omelettes... todo todo y todo (mate no hay). Luego del pantagruélico desayuno otra vez al mar hasta eso de las 11 hs. y luego a buscar algo para comer. Así pasaron esos 3 días: un buen descanso de las variadas andanzas neoyorquinas.

Miami es una islita muy angosta y larga que separa la Biscayne Bay del océano Atlántico (me refiero a la parte turística). Un día de esos decidimos pegarle la vuelta y montados arriba del corcel rojo con aire acondicionado fuimos hasta arriba (192ST) y regresamos por el continente. Debo decir que todo es tan bonito como cholulo, es donde vamos los argentinos a hacer las compras. Tiene ese aire caribe que te hace sentir bueno y agradable.

Estuvimos en el lugar top: la OceanDR entre la 5ST y la 15ST, donde están todos los boliches, el barrio art decó. Ahí si te parás a tomar algo tenés que dejar el sueldo.

Otra vez fuimos a Aventura Mall de compras. Es una colina donde han puesto unos 15 Carrefour todos conectados por dentro. A la puta lo que era eso! Son las catedrales contemporáneas y dan tirria. Toda la gente consumiendo todo, pelotudeces de plástico a buen precio. Las han fabricado especialmente para las mujeres y ellas se enloquecen con esas tiendas y liquidaciones. Los precios son muy baratos. Al salir tardamos como media hora en ubicar el corcel rojo. Como es una colina hay muchos estacionamientos a distintos niveles y era imposible saber dónde puta lo habíamos dejado.

Debo decir que en Miami hay una embajada argentina. En efecto, en la Collin's AV y la 27ST, en la esquina está el boliche del gordo Porcel. Entrar ahí es como entrar a un templo del Río de La Plata, tierra sagrada para los con-nacionales (Conocés ese lugar Pedro?). Tiene las estanterías llenas de todas las marcas de yerba y hasta bombillas vende (uy Dio! -cómo extrañé el matienzo...). Adentro está lleno de fotos del gordo con Olmedo, Maradona, Javier Portales, etc. -ni bien entrás ya escuchás el himno nacional: "che boludo! alcanzame el Clarín!" Aaayyy... eso es música para el oído! Un día almorzamos ahí: cuatro choripan con vino tinto y sin Ketchup!!! Todo US 11, casi más barato que en Argentina. Dios te bendiga querido gordo Porcel! Sos un embajador hermano! (el gordo tenía que ser de Avellaneda eh Rossi).

Cada uno de los 3 días que estuvimos en Miami me metí en ese mar espectacular unas 3 o 4 veces, una hora por vuelta. Ya me estaba empezando a agarrar la morriña y deseaba regresar a Argentina para ver a mi gente.

El último día dimos unas cuantas vueltas por un sitio cercano que se llama Coral Gables, donde se disputan importantes torneos de tennis. Ahí pude medir muy bien lo que es el frío de los EEUU: todas avenidas, bancos y edificios. No hay un sólo café donde sentarse a perder el tiempo. Me hubiera vuelto a NY donde por lo menos los latinos hacen masa y te dan un poco de calor humano.

El viaje hasta Buenos Aires duró poco, unas 8 horas. Cuando el avión tocó tierra en Ezeiza me sentí inmensamente feliz. Había extrañado mucho y no me cabía ni acomodaba esa otra forma de vida que tienen los americanos del norte. Todo es muy grande para afuera y pequeño para adentro. De todos modos lo pasamos re-bien y puedo decir que vale la pena caminar por la 5AV y conocer Time Square. Esos tíos la han armado linda y está bueno gastar unos mangos para conocer la capital del planeta.
Acá se termina ésto. Besos y abrazos para todos. Chau. Mario


PD: ni se imaginan el asadito que me hice cuando llegué... me salió medio desabrido porque no le puse Ketchup pero bueno… todo no se puede. Ya me va a salir mejor...

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